LA "GUARDERÍA" DE ESPERANZITA
Creemos
que esta información interesa tanto a las autoridades de la
Consejería de Educación en sus distintos niveles, al
Defensor del menor, a toda la comunidad educativa, a toda la sociedad
y, sobre todo, a las familias que tienen hijos en la Etapa de Ed.
Infantil.
Con
el Decretazo sobre las condiciones de los centros Ed. Infantil en la
Comunidad de Madrid, que ya está implantándose en este
curso, denunciamos y afirmamos con rotundidad que actualmente, parte
del
alumnado de dos años escolarizado en Escuelas Infantiles de esta
Comunidad está en situación de riesgo educativo grave
por la ratio de 1 Educadora Especialista en Ed. Infantil para atender a
un grupo de 20 niños.
Al
decir riesgo educativo grave, no sólo estamos hablando de la
dificultad para llevar a cabo actividades “educativas”, (cuya
importancia no es valorada por la Consejería), sino que estamos
incluyendo también riesgos de accidentes, (que si no ocurren, en
buena medida es debido por un lado a la profesionalidad demostrada por
las educadoras de dichos centros y, por otro, a la fortuna o
“ángel de la guarda” que protege a los niños).
Animo
a quien quiera,-y especialmente a los técnicos educativos que
elaboraron el Decreto, a la Directora General de Educación
Infantil y Primaria Dª Carmen Pérez- Llorca, al Director
General de Recursos Humanos D. Miguel José Zurita Becerril, a la
Viceconsejera Dª Alicia Delibes Liniers, a la Consejera de
Educación Dª Lucía Figar Lacalle y a la Presidente
de la Comunidad- a estar una jornada en un aula de 20 ñinos/as
de 2 años sin ningún tipo de apoyo.
Tal
vez
entonces comprendan en qué situación de riesgo
se queda el resto del alumnado (porque son alumnos) cuando se tiene que
cambiar
a uno, dos y tres niños que están aprendiendo a controlar
esfínteres,
mientras
otros simultáneamente están empezando a andar titubeando;
o en que
situación de
emergencia se queda el comedor cuando se tiene que salir a atender una
necesidad de un alumno que ha vomitado; o qué milagro tiene que
ocurrir
para
que la sopa del plato no acabe por la espalda del compañero; o
qué
malabarismos
hay que hacer para que 20 niños se laven las manos sin que una
vez
lavadas las
metan en la taza del WC y chupen; o cómo conseguir un orden
básico para
cosas
tan simples como beber agua, salir al recreo, quitarse el camión
de
arena de
las zapatillas, o ponerse el babero; por qué al mismo tiempo que
se
están
atando los cordones de uno, se vislumbran unas solemnes velas
desplegadas
producto de un estornudo y, también a la vez, otro niño
está probando
el sonido
de la taza en la cabeza de un compañero.
Por
si alguna de esas mentes preclaras no ha cogido la idea o coge el
rábano
por las hojas, no estamos hablando de que se trate de pequeños
monstruitos. No.
Estamos pidiendo unos
mínimos de
recursos
para atender al alumnado de las Escuelas infantiles con una
mínima
dignidad.
Y
si lo que planteamos parece exagerado, (como parece deducirse de las
declaraciones de la Directora General de Ed. Infantil y
Primaria a preguntas de
una cadena de Radio en el curso pasado al comentar que como partimos de
una
realidad educativa de tanta calidad parece que 1 educador-a para 20
niños es la
ratio óptima) plantemos las preguntas siguientes:
¿Sería
capaz
cualquiera de estas ilustrísimas personas, a las que animamos
a realizar esa jornada de reflexión práctica en una
Escuela Infantil, a
desviar
la mirada un breve instante de un hijo suyo que está empezando a
dar
los
primeros pasos? ¿Cómo podría hacerlo sin apoyo si
tuviera a su lado a
otros 19
niños-as con sus necesidades diferentes y casi un año de
diferencia de
edad en
el mismo grupo?. ¿Qué actividades sería capaz de
programar y llevar a
cabo como
“propuesta pedagógica”?.
¿Hasta
dónde está
dispuesta a llegar la hipocresía de valorar y resaltar de cara a
la
galería la
importancia de la educación de los primeros años y
convertirla en la
práctica
en un aparcadero de niños?
Sin duda
habrá países en condiciones peores, pero
curiosamente
los países de referencia europea mejor valorados en materia de
calidad
educativa sitúan la proporción profesor/alumno
prácticamente en la
mitad.
Sabemos
que de cara al próximo curso, al eliminar ya en la
práctica
totalidad
de las Escuelas Infantiles el tramo 3-6, la Consejería
lo
ofrece
como un “lote” de efecto redondo: los espacios dejados se rellenan con
grupos
de 0-3 en las nuevas condiciones, con lo que el mensaje será: “en situación
de
crisis, hemos
sido capaces de duplicar las plazas en las escuelas infantiles para
ayudar a
las familias”; por otro lado, los alumnos que se
incorporan a los Colegios son vistos con buenos ojos por algunos
centros al
vislumbrar una oportunidad para abrir nuevas aulas allí donde la
matrícula
empezaba a peligrar; aunque ello conlleve el reclamar un “auxiliar” que se dedique a limpiar pises y
cacas de
forma itinerante por los centros para que las familias se tranquilicen.
Y cómo no, se termina de abonar el campo para que la
educación 0-3 deje
de ser
educación y pase a ser definitivamente un servicio social de
guardería
de
ámbito municipal. ¿A
quién le importa la calidad educativa en este mercadeo?
De cara a la que se avecina, y
en defensa de la
Educación
pública,
entiendo que no
debemos meter en
el mismo saco el funcionamiento hasta ahora ejemplar en la
mayoría de
los casos
de las escuelas infantiles públicas de gestión indirecta
y la
externalización
de gestión que se propone. Las cooperativas y equipos de
profesionales
de estos
centros han venido funcionando como un verdadero servicio
público.
Lo
que nos espera es otra cosa: se favorece que grandes empresas ajenas al
sector
educativo (verbi gratiam el Corte inglés, Eulen, ACS,
Dragados….) sean
adjudicatarias de la gestión subcontratando a los profesionales
-supeditados a
condiciones laborales precarias- en función de sus objetivos
comerciales y no
de objetivos educativos. Esto ha sido propiciado por el conocido
Decretazo de
Ed. Infantil en la
Comunidad
de Madrid y, no lo olvidemos, con el permiso y beneplácito de la LOE para esta etapa.
Es decir, la
Comunidad
de Madrid ha legislado reduciendo al mínimo el mínimo
exigido por el
Estado.
¿Por qué no se
movilizan las
familias ante
este retroceso tan significativo en la calidad de la Etapa y
especialmente del
ciclo 0-3?. Tal vez la situación laboral de horarios
de los
padres
haga que la preocupación primordial sea encontrar una plaza en
un
centro sea
como sea, convirtiendo en secundario el factor calidad. Tal vez haya
también
otros factores añadidos relacionados con el cambio en el sentido
de
compromiso,
de la participación o en la percepción social de la
educación de los
hijos; no
en vano la participación de los padres a través de las
Asociaciones de
padres/madres en los centros ha ido en declive, lo cual favorece
claramente a
una Consejería de Educación que no quiere un dinamismo
social crítico.
En fin, la perspectiva no es nada halagüeña y para muestra,
otro botón
en las
Escuelas Infantiles: ¿saben ustedes que se está
adelantando desde la
Consejería que
para el
próximo curso se va a contratar a personal de la lista de empleo
general sin
exigir el título de Técnico Especialista en
Educación Infantil?. El
Decretazo
lo permite.
Estamos convencidos de que a todo cerdo le llega su san martín
y, más
pronto
que tarde, estos prepotentes que legislan para los hijos de los
demás
lo que no
quieren para los propios tendrán que tomar las de Villadiego
antes de
acabar
con la
Educación
pública
Como dice mi amiga Mª
José,
“verdes
las han
segado” y no se lo vamos a permitir.
Que se vaya
EsperanZita con su "guardería" de
la imagen "a la mierda", como decía Labordeta en alguna
sesión
memorable en el Congreso de los Diputados.
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