Uno, Guadalix de la Sierra, es un pueblo conocido tanto
en lo cinematográfico (allí se rodó «Bienvenido Mr. Marshall»), como en lo
televisivo (su término municipal acoge a los eruditos de «Gran Hermano»).
Otro, el único que es tres en uno, desde que en 1973 se fusionaran entre sí
las localidades de Lozoyuela, Las Navas de Buitrago y Sieteiglesias. Ambos
tienen en común el que pertenecen a la Comunidad de Madrid y... que sus habitantes,
los que carecen de parabólica, se pueden quedar sin ver, como muchos otros
telespectadores en toda España, el Mundial de Fútbol.
Así lo entiende al menos Manuel Delgado, uno de los trabajadores
de Marinesat, la empresa que se encarga de la mayor parte de la antenización
de la zona de Lozoyuela, para el que «ver el Mundial por aquí gratis va a
ser completamente imposible, porque mientras que el resto de privadas emite
desde el Pirulí (Torrespaña) con 10 kilowatios, La Sexta lo hace con un kilowatio
y su señal apenas se percibe». Según él, no hay repetidores por la zona por
lo que la única solución sería «adecuar el ya existente y orientar mejor las
antenas». En este punto precisa que «hemos intentado contactar muchas veces
con La Sexta, pero les llamas, te tienen dos minutos esperando y luego se
corta. Y así siempre».
Esa misma experiencia ha tenido en reiteradas ocasiones
Pedro Luis López, concejal de Guadalix de la Sierra, que casi creyó que le
había tocado la lotería cuando alguien le cogió una vez el teléfono en dicha
cadena: «Nos dijeron que iban a aumentar la señal en abril y hasta la fecha
seguimos sin verlo y sin tener noticias» (José Miguel Contreras, consejero
delegado de La Sexta, tenía razón, los perezosos existen).
Tampoco tienen mucho conocimiento del nuevo canal ni los
propios vecinos de Lozoyuela, quizás porque, como ocurría con los móviles
antes de su implantación, nadie sabía qué era. Así nos lo confirmó Elisa,
la simpática propietaria del «Bar Manolo», que al preguntarle si podía ponernos
La Sexta en su televisión de plasma nos respondió: «¿Qué entiende usted por
la sexta, Cuatro, Telemadrid...?».
Tecnología. Otros, como Domingo, propietario del «Bar Centro», no
sólo sí conocía de la existencia del canal sino que ya se frota un poco las
manos ante la perspectiva de que los vecinos de la localidad tengan que acudir
a uno de los siete establecimientos de este tipo en Lozoyuela, «a ver si en
vez de un mes dura medio año el Mundial». Eso sí, Domingo tiene como gran
hándicap el espacio, «no tengo hueco para poner una gran pantalla de plasma
como el resto de los locales (desde luego no será por falta de tecnología
punta en la zona), y por eso ya no compraba partidos de pago, porque la gente
se va a los otros».
Uno de sus fieles clientes, Luis Cabañero, que lleva treinta
años en el pueblo, considera que «es una vergüenza que no se vea nada, por
lo que lo suyo sería dejarlo en abierto». Lo malo es que ni aunque quisiera
fidelizarse a la TDT podría hacerlo, ya que la zona tampoco permite ver esta
nueva tecnología (la que tanto menciona Contreras cuando tiene que hacer referencia
al cien por cien), como nos recordó Pedro Luis (el antenista), «son muchos
los que se han comprado el aparato, con tanto anuncio, y ahora lo tienen guardado
en el armario porque no pueden ver nada con él».
Soluciones. Algo parecido es lo que ha hecho Jesús, el propietario
en Guadalix de «Bar de Copas Boni» (pese al nombre no deja de ser el lugar
donde los más veteranos juegan su partidita después de comer), que no lo ha
querido ni gratis, «me lo regalaron los de una marca de helados y no sé ni
dónde lo tengo guardado».
Él, a diferencia de los hosteleros de Lozoyuela, sí va a
poder ver el Mundial sin pagar un euro gracias a la generosidad de Vía Digital
y Canal Satélite, que no le retiraron las parabólicas cuando, sin querer servir
de ejemplo para los actuales abonados de Digital +, decidió darse de baja
de ambas plataformas. Ahora puede sintonizar La Sexta a través de las dos
y por ello piensa que «el problema se podría solucionar también en todo el
municipio si el ayuntamiento decidiera instalar una parabólica gigante en
el repetidor».
No lo tiene tan claro su concejal, Pedro Luis López,
que incluso asegura que «el pueblo está en armas ante la posibilidad de poder
quedarse sin Mundial». Por ese motivo no paran de darle vueltas a la cabeza
sobre qué hacer y ya barajan una posibilidad: «Hemos pedido presupuestos para
instalar una pantalla gigante en la calle».
Quizás estén ya cansados de, como sucede en otros pueblos
de la zona, tener que orientar y reorientar sus antenas, que primero miraban
a Navacerrada y ahora al repetidor de La Cabeza (la mayoría de vecinos tiene
dos cabeceras en las de su tejado, mirando en ambas direcciones).
Y es que el concejal tiene claro que «como no hagamos algo
a nosotros se nos va a echar todo el mundo encima, mientras que los bares
(hay más de veinte en el municipio) van a hacer su agosto con el Mundial».
Por ese motivo, la simpar Elisa («Bar Manolo»), nos pidió
que no hiciéramos nosotros nada por resolver el problema: «No tratéis de arreglarlo,
porque si no no va a venir nadie a ver los partidos». Al escucharla, uno de
sus clientes se preguntó si «¿no será el jefe de La Sexta el dueño de una
cadena de bares?», mientras otro que miraba la señal de dicho canal en analógico
(amablemente nos la puso para que viéramos cómo se contemplaba), la pedía
que cambiara de canal porque «cuando miras las rayas más de diez minutos te
duele la cabeza». En esta ocasión nadie preguntó si Contreras tendría algo
que ver con el paracetamol y las aspirinas.