La agresión sufrida por Jaime Benito, hecho que consideramos completamente deleznable (vaya nuestra solidaridad por delante), desembocó en un fax enviado por nuestro alcalde a la Subdelegada del Gobierno de Madrid y que, obviando los insultos que en él se vierten, supone toda una declaración de intenciones:
1. Afirma el alcalde que será “… uno de los que colabore
en hacer justicia en Guadalix.” Y yo pregunto si con ello quiso decir
que está dispuesto a tomarse la justicia por su mano, ¿está
hablando de venganzas callejeras?
2. Afirma que “... roban, amenazan, trafican... y las Fuerzas del
Orden no hacen nada.” Y yo le pregunto si está acusando a las
“Fuerzas del Orden” (como él las denomina) de dejación
de funciones o de complicidad con los delincuentes, lo que sería
mucho más grave.
3. Afirma que “... como vecino encabezará cualquier iniciativa
que adopte el pueblo para terminar con esta lacra.” Y yo le pregunto
¿cualquier iniciativa? ¿está seguro? ¿De qué
“lacra” está hablando?
4. Pero luego dice que “... no se hace responsable de lo que pueda
pasar. Advertidos estáis.” Y yo le pregunto ¿está
amenazando a la Subdelegación del Gobierno? Está dispuesto
a impulsar y a participar en una vendetta para luego ¿lavarse las
manos?
5. Afirma que “... el ambiente está muy crispado y que la situación
que padecemos es insostenible.”
Al día siguiente de la publicación en El País de este fax, el 25 de noviembre, aparece en el mismo diario una carta al director del alcalde en la que no rectifica sus descalificaciones (que él denomina “anecdóticas”) e insiste en afirmar que la situación de inseguridad es alarmante, asegurando que la Guardia Civil es conocedora de la situación pero no hace nada. Intenta, también, separar inmigrantes buenos de los malos para terminar quejándose de la politización que se le está dando al tema pero, acto seguido, él lo politiza ya del todo acusando al Gobierno del Sr. Zapatero de tenernos abandonados y a la Delegación del Gobierno de Madrid de las consecuencias que pueda tener la filtración y publicación de su desacertado fax. Es decir, que para él lo grave no es el contenido del fax sino su publicación.
Es, para Izquierda Unida de Guadalix, del todo inaceptable que el máximo representante público de Guadalix cometa:
1. El error de insultar en un documento oficial.
2. El error de llamar al pueblo a tomarse la justicia por su mano.
3. El error de confundir y tratar de manipular a la ciudadanía identificando
inmigración con inseguridad, lo que puede desembocar en
un aumento de la xenofobia en nuestro municipio y en la degradación
de la convivencia, algo que después va a ser muy difícil enmendar.
4. El error de culpar a los demás de sus propias irresponsabilidades,
en concreto, a las fuerzas de seguridad policiales, lo que puede suponer
un importante lastre para su trabajo pues crea entre la población
expectativas erróneas al entender que si es un problema de seguridad,
la policía es la que debe resolverlo, lo cual puede suponer una insostenible
presión sobre estos cuerpos que, al final, debilitan su eficacia
en lo que sí son temas estrictamente de seguridad.
5. El error de intentar explicarnos que existen inmigrantes buenos
e inmigrantes malos, dando por sentado que los de este lado, los
autóctonos, somos todos buenos y que la delincuencia es exclusiva
de los inmigrantes malos.
6. El error de politizar un asunto tan sensible como es éste,
tratando de obtener con ello rentabilidad política, atrayendo
el voto de ultraderecha con un discurso zafio y manipulador que cada vez
nos recuerda más al de Le Pen en Francia. Está sobradamente
demostrado que el binomio delincuencia-inmigración es un discurso
especialmente eficaz, una generalización muy creíble y políticamente
rentable que se mueven en los terrenos del desconocimiento y del miedo,
muy utilizado en los últimos años por la ultraderecha europea
y por el PP en España en la anterior precampaña electoral.
7. El error de generar una alarma social injustificada
que puede llegar a tener profundas repercusiones sobre la imagen de los
inmigrantes y en sus vidas cotidianas, creando en ellos y en el resto de
vecinos miedo, desconfianza y una sensación de inseguridad ciudadana
ficticia y peligrosa.
8. El error de generar un miedo innecesario cuyas consecuencias
por ejemplo sobre los comercios del municipio, especialmente los locales
nocturnos, pueden ser nefastas. Si la gente tiene miedo (aunque sea injustificado)
deja de salir o, si sale, se recoge a horas más tempranas o se desplaza
a otros “lugares más seguros” de la zona.
9. El error de exagerar una situación cuya publicidad puede
tener consecuencias insospechadas. Si nuestra situación
de inseguridad es tan grave ¿quién va a querer, por ejemplo,
venir a vivir aquí? ¿bajará la demanda de viviendas?
¿hará eso bajar los precios? ¿subirán los seguros
las pólizas que nos cobran? ¿se hará más difícil
vender una vivienda?
10. El error de dejarse asesorar y, posiblemente, manipular
y utilizar “inocentemente” por otros alcaldes de la
zona y compañeros de su partido (PP) como José Mª
de Federico (alcalde de Colmenar Viejo) que, por ejemplo, se atreve a afirmar
que la inmigración extranjera ha tenido una incidencia negativa en
la zona norte de la Comunidad de Madrid (El País 30-11-2005). Menudo
capote vino a echarle a su compañero y amigo.
Desde Izquierda Unida consideramos necesario, por lo tanto, desmentir y rectificar a nuestro alcalde y pedirle:
1. Que haga su trabajo en materia de prevención.
2. Que haga su trabajo en materia de integración.
3. Que evite hacer declaraciones y usar expresiones que fomenten el miedo al
extranjero y puedan llevar a episodios de racismo y xenofobia. Es labor
de cualquier cargo público realizar una labor de pedagogía social
y de mejora de la convivencia intercultural.
4. Que revise sus propios prejuicios hacia la inmigración.
5. Que medite bien lo que escribe antes de hacerlo y sobre todo si
se trata de un documento con membrete oficial, con el sello municipal y firmado
como alcalde. Eso no es una carta privada, es una comunicación oficial
del Ayuntamiento.
6. Que se sosiegue él y haga lo que esté en su mano por
evitar situaciones que puedan degradar la convivencia intercultural pacífica
en nuestro municipio y, en concreto, disuadiendo los llamamientos y manifestaciones
que puedan desembocar en actos racistas y xenófobos o que se convoquen
específicamente contra el colectivo inmigrante residente en Guadalix
o que traten de tomarse la justicia por su mano.
7. Que procure ser veraz en sus afirmaciones y demuestre con
cifras y hechos que Guadalix sufre una situación insostenible de inseguridad
y que ésta es superior a la de los pueblos de su entorno. De lo tratado
en los Plenos no se desprende esa sensación.
8. Que haga un esfuerzo por entender que la solución
al problema de la inseguridad en Guadalix y, más concretamente la generada
por la juventud adolescente de nuestro municipio (que es la que ha provocado
este cúmulo de despropósitos), requiere un análisis serio,
profundo y complejo. Debe comprender que no se atajará únicamente
con la adopción de medidas policiales (que, evidentemente, son necesarias)
así, un nuevo Cuartel de la Guardia Civil no es la solución exclusiva
(que no engañe ni manipule al pueblo), sino que será necesario
la introducción de medidas de mediación social, de dinamización
económica e inserción laboral, de formación ocupacional,
de mejora e incremento de los servicios comunitarios y socioculturales públicos,
de campañas de prevención y de escolarización que eviten
el absentismo escolar, de educación de adultos, de fomento de la participación
y de la estructura asociativa, de mejora del acceso a la vivienda para jóvenes
(viviendas sociales, avales para alquileres, etc.), mejora en los procesos de
información municipales en diferentes lenguas y utilización de
las nuevas tecnologías, campañas de prevención de drogodependencias,
etc., etc., etc. Medidas, todas ellas, que compete a este Ayuntamiento
estudiar, implementar y dotar de contenido presupuestario. Es nuestra obligación
y no podemos ni debemos eludirla o delegarla y mucho menos el alcalde. Como
alcalde son este tipo de iniciativas las que debería encabezar y liderar
y no otras que le situarían de facto al margen de la ley.
9. Que entienda que es ahora cuando estamos pagando las imprevisiones pasadas.
Convertir un Ayuntamiento en una oficina inmobiliaria, abandonando las políticas
sociales tiene, entre otras, estas consecuencias. Es nuestra responsabilidad
actuar ya para remediar esas carencias y, a su vez, trabajar la prevención
con la juventud actual para evitar, en la mayor medida posible, que se repitan
y agraven en el futuro situaciones indeseables como las que han provocado el
envío de su fax a la Delegación de Gobierno de Madrid.
José Antonio Herencia López.
Asamblea de Izquierda Unida de Guadalix de la Sierra.
Concejal-Portavoz.
http://www.guadalix.org